Que el PSOE es capaz de cualquier cosa, nos lo tiene ya demostrado hasta la nausea. Si, por desgracia, son normales los casos en que se dice una cosa y se hace lo contrario, (lo que en el PSOE alcanza niveles de raro virtuosismo), es más difícil encontrar casos en que se diga lo uno y lo contrario. También el PSOE ostenta records: pasa del NO a la OTAN, al Sí rotundo; de asesinar etarras (o que estuvieran cerca), como es el caos del Gal, a considerar “hombres de paz” a sus dirigentes.
Este partido es un ejemplo claro de lo que yo llamo el “ consentimiento”, la aceptación por un pueblo de las barbaridades de sus dirigentes. Y de una u otra forma, la ignominia de estos recae en aquel. Consintió Alemania su Hitler, Italia su Musolini, EE.UU su Bush. En España no nos quedamos cortos: consentimos a Franco durante casi cuarenta años. Y lo malo es que cuando se comete un delito y no se juzga, se corre el riesgo de consentir su repetición.
En España no llegamos a realizar la catarsis del franquismo, y el intento posterior de hacerlo, via Memoria Histórica, lo ha sido torpe, parcial, partidista y a destiempo. También nuestra cobardía colectiva nos llevó a no juzgar el GAL, y, por consiguiente, a consentir que el crimen de estado, el terrorismo de estado, quedara impune. Nos contentamos con que un puñado escaso de miembros del gobierno del PSOE aparecieran en la cárcel, pero su inspirador y responsable máximo se fue de rositas. Porque a estas alturas de la política, nadie nos puede hacer creer que en un partido como el PSOE, donde el jefe es DIOS, este no sepa nada de lo que hace su partido y su gobierno.
Y de perdidos, al rio. Nada es de extrañar que el PSOE, en una situación de claro cambio de ciclo político, de desconcierto ante la probable debacle electoral, haya decidido recuperar la imagen de Felipe González, al que en estos últimos quince años habían mantenido en el armario: con la excusa de la celebración de la independencia de los países hispanoamericanos, se le ha nombrado delegado del gobierno, o algo así, en dichas celebraciones. Y “segundas” filas del PSOE tienen encomendado el “reconocimiento” a su figura. De entre todos ellos destaca alguien al que hasta el propio PSOE aborrece y ha mandado al ostracismo: el todavía alcalde de Sevilla, Monteseirin. Y este, como buen “socialista”, no ha tenido mejor ocurrencia que dedicar una biblioteca a Felipe González.
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/lineados/2011/03/09/biblioteca-felipe-gonzalez.html
Si no ponemos remedio, veremos en Sevilla el nombre del responsable del terrorismo de estado, del responsable de la mayor corrupción política de Europa Occidental (después de Italia), del responsable de la política económica de la España del pelotazo, ligado a lo que hasta ahora ha sido el templo de la cultura: la biblioteca. Biblioteca Felipe González
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